Arise: a simple story. Lo simple en un altar.

Música, cine, pintura, iluminación, poesía, la naturaleza e incluso el deporte nos demuestran día a día que muchas veces -y cuando digo muchas, es muchas- lo más simple funciona. Funciona y lo puede hacer en muchos aspectos: efectividad, emoción, impacto, producción, velocidad. Da igual el qué o el cómo, lo simple muchas veces nos lleva al fin que buscamos de la mejor manera y una coma mal puesta puede derrumbarlo todo. Be simple my friend.

arise a simple story



Todo es simple en esta historia, incluso el nombre del estudio de Barcelona: Piccolo Studio (Piccolo  significa pequeño en italiano). Un equipo formado por veteranos de la publicidad se embarcó en la no simple tarea de hacer videojuegos y vaya como la han liado con este Arise: a simple story - a partir de ahora Arise-

Como un cuadro de Rothko

Rothko fue un pintor letón afincado en los Estados Unidos que acabó pintando cuadros grandes con rectángulos enormes donde predominaba un solo color, o un par confrontados. Se dice que fue su época más mística y de una vivencia más religiosa y dada a la meditación. Incluso pintó una capilla. Puede que los cuadros de Rothko os parezcan simples -a primera vista lo son- pero creedme si os digo que son de los cuadros que más me impresionaron en el museo MoMA de Nueva York. Consiguen su finalidad. Te quedas atontado mirando el cuadro, lo repasas, lo miras más y más; es el cuadro que aparentemente hay menos que mirar pero no te puedes despegar de él y te quedas enamorado de Rothko para siempre, meditádamente enamorado.


Los graficos de Arise son simples. El low poly es un estilo que se lleva mucho en estos días y más en los juegos indie. Pero estos gráficos de Arise difieren de los demás que he visto en juegos como Mulaka o Lara Croft GO, por poner un par de ejemplos. Hay sutilezas que los catapultan a un estado superior. La expresividad en los gestos, los fondos de los escenarios, ciertas texturas creadas a base de volúmenes... ¡He dicho texturas en gráficos low poly!¡Que no tienen! Pero en Piccolo Studio las han creado. Por ejemplo el musgo que pisamos en algún escenario, a base de volúmenes en movimiento... tan sutil que cuando te das cuenta te dibuja una sonrisa en la cara mientras juegas. Parecido a la sutileza de las distintas tonalidades de un cuadro de Rothko, que a simple vista parece un único color.

arise a simple story




Como una banda sonora de John Williams.

A John Williams, a sus 88 años, le debemos toda nuestra infancia. No solo nos ha acompañado en todas esas aventuras sino que llevamos cantando sus melodías desde la década de los 70. Williams es un compositor excelente, que duda cabe, pero lo que yo personalmente destacaría son sus leitmotiv. En cualquiera de las películas hay distintos leitmotiv para cada personaje o momento pero lo que es innegable es que con escasas notas nos incrusta en el cerebro una melodía pegadiza que nos acompaña para siempre. Un ejemplo de la simpleza impactante de las composiciones para el tema principal de una película lo tenemos en declaraciones del propio Williams presentándole la banda sonora de Tiburón a Spielberg. Quiero recordar que el leitmotiv de Tiburón son dos notas, dos, nada más.

"Era tan simple, insistente y cautivador, que parecía imparable, como el ataque de un tiburón"
"Toqué al piano la línea de bajos simple E-F-E-F (en el sistema de notas americano, en el nuestro sería Mi Fa Mi Fa) que todos conocemos y al principio Spielberg se rió, pero empecé a tocarla con motivos simples que podían distribuirse en la orquesta, todo basado en lo que personalmente considero que es más potente, hacerlo lo más simple posible. Como la mayoría de las ideas, las simples suelen ser las más convincentes"

La respuesta de Spielberg fue: "intentémoslo"

Así que en Arise también nos encontramos una banda sonora a priori simple, pero esa simpleza - como dice Williams- es la más convincente y se te mete dentro... vaya que si llega dentro. Tanto que cuando entras en una sesión de juego la simple música del menú ya te evoca a lo vivido anteriormente en otra sesión, y una música que aparentemente no tiene mayor relevancia se transforma en una puerta al mundo de Arise. Algo parecido me ha sucedido en juegos como Journey o The Last of Us; cómo olvidar esas cortinas y esa ventana con las cuatro notas de Gustavo Santaolalla.

the last of us


En este caso le debemos la belleza simple de las notas de Arise a David García, que ya nos robó el corazón con la banda sonora de Rime y dejó palpable su talento a nivel de triple A en Hellblade: Senua's Sacrifice.

Como "en la carretera" de Jack Kerouac

Kerouac y los demás fundadores de la generación beat fueron escritores que irrumpieron con un estilo más visceral. Dejándose llevar por las experiencias vividas - la mayoría intentaba vivir casi como vagabundos-  y las drogas para después plasmarlo en textos crudos y expresivos. En la carretera de Kerouac es un libro que cuenta un viaje por la América de la posguerra, donde una sociedad de moral recta se estaba adinerando y volviendo consumista. Estos beat contrarrestaban esta corriente viajando en trenes de mercancías como polizontes, escuchando música en locales atestados, sobreviviendo y gastando lo poco que tenían en nuevas drogas o discos de música, preferentemente negra. Pero en esencia En al carretera es un viaje y un viaje contado de forma muy "simple". Simple en el sentido de directo, con las palabras justas. Un viaje contado con tal crudeza que podría ser tu cerebro el que lo cuenta. Contado como fue vivido y así lo trasmite el libro.

arise a simple story


Así me ha parecido la historia de Arise. Lejos de explicárosla lo que os cuento es cómo me ha llegado. Me ha llegado como un viaje hacia un lugar incierto (casi como subirse de polizonte a un tren de mercancías) pero que seguro lleva a alguna parte. Durante el camino se van forjando los recuerdos de la vida que tuvo el protagonista. Sus vivencias. Vivencias que se te presentan de forma cruda y que junto la manera simple (que no pobre) de contarla hacen que te llegue directo como un puñetazo en la mejilla. Arise cuenta una historia que ha sido  millones de veces contada. Pero lo importante no es el qué sino el cómo. Y aunque hayamos leído muchos libros de aventuras o de viajes, En la carretera es un libro que te pega ese puñetazo y que tambaleándote aún por el primer golpe, no puedes dejar de leer. Así es Arise, imposible de parar de jugar.

Y eso -en gran parte- es por culpa de las mecánicas...

Como Brothers: a tale of two sons

Las mecánicas de Arise son de lo más... ¿a que no lo adivináis? Simples. Bien, correcto, pero sin ganas de meterme en berenjenales podríamos decir que los plataformas, en general, no innovan mucho. Combinan, aceleran o aplican mejor o peor ciertas cosas que casi siempre han estado ahí. Excepto obviamente los pioneros en aportar mecánicas nuevas.

Arise es simplemente una manera más de combinar ciertas mecánicas. Pero qué gustazo.

Por ejemplo en Ori and the blind forest me asombró la manera en que in crescendo te iban dando más y más mecánicas que ibas acumulando y tenías que utilizar para llegar a sitios nuevos. Lo hacía a la perfección. Cada día era más y mejor que el anterior. Un día superabas el reto combinando dos mecánicas y al día siguiente necesitabas tres o cuatro mecánicas combinadas para superar otro reto mayor. Muy bien, pero nada que no hayamos jugado en otras ocasiones, en infinidad de metroidvanias.

En Arise he experimentado momentos -gozando con sus mecánicas- que me han recordado mucho la obra de Josef Fares.

Fares, director de Brothers: a tale of two sons, no utiliza las mecánicas de forma in crescendo; las utiliza para contarte cosas. Pero en realidad como él bien comentó en la Gamelab de 2019, lo que quiere es hacerte jugar con mecánicas interesantes. No busca algo muy intelectual en las mecánicas ni una expresividad artística a través del juego. Es un defensor del juego puro y no tanto de la narrativa.


brothers a tale of two sons


Recuerdo perfectamente como en Brothers: a tale of two sons se me escaparon risas y alguna carcajada sólo del simple hecho de estar jugando un momento donde las mecánicas estaban jugando conmigo. En el juego de Fares, controlas a dos hermanos, pero lo hacemos a la vez. Uno con cada joystick del mando. Algo que pocas veces se ve y que da pie a muchas mecánicas más que interesantes. Es decir: te encuentras con el mando en las manos, la pantalla, el juego que ya te ha avisado de como se juega a esto... y de golpe te ves controlando a dos hermanos combinándose para subir una pared, saltar de roca en roca mientras uno va distrayendo a un perro o molestando a un troll mientras el otro busca las palancas para salir de la celda.

Mecánicas sencillas pero que combinadas dan pie a momentos de lucidez. Momentos que dices: ¿Pero cómo no se le ha pasado por la cabeza a nadie antes? Tan simple y a la vez tan brillante. Tan placentero jugarlo y superarlo y a la vez tan obvio que se podían aprovechar estas ideas que al final te sacan una muesca jugando y dices: "… como molaría que se me hubiera ocurrido a mi" o "que bueno todo esto que acabo de jugar".

En Arise combinamos y coordinamos rebobinar en el tiempo con saltos y ganchos que nos permiten llegar a muchos más sitios. Coordinamos la luz o la ausencia de ella para poder cruzar entre espíritus. Y así en el que parece un sin fin de posibilidades. Los girasoles. ¡Los girasoles! Solo de recordarlo se me ilumina la cara con una sonrisa . Que belleza de escenario combinado con una mecánica que te hace gozar en todos los sentidos de éste nuestro hobby preferido. Y mira que es simple, pero inolvidable.

arise a simple story


En fin, una experiencia altamente recomendable y de la que cuesta despegarse. Lejos de ser un análisis... Simplemente la licencia de contar lo vivido, si se me permite.


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2 comentarios:

  1. Nunca había visto un modo parecido de comentar un juego, con todas estas referéncias culturales, al género, y al mismo tiempo... tan sencilla. No conocía de nada este juego, pero a medida que lo describías me acordé mucho de un juego que también mencionas en la entrada: Journey, y el como el jugarlo es más una experiencia emotiva y artística que debe ser vivida más que jugada. Pues a todo esto me ha sabido tu análisis sobre este Arise que, desde su sencillez, tiene un aspecto de bella obra disfrutable mientras juegas. Felicidades por escribir algo así.

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    1. Muchísimas gracias por el comentario. Me llena de alegría leerlo ya que esa era la intención. La difícil tarea de escribir sobre el game feel que dicen jejeje. Y sí el maldito Journey fue el que me empujó a escribir sobre videojuegos; lo terminé y tenia algo dentro que tenía que sacar jaujaua. Si puedes catar el Arise hazlo, te gustará seguro.
      saludos

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