Cartas desde Namek (I): Vuelven los 90.



Camisas anchas de rayas y colores muy vivos. Peinados de flequillos largos con mechas rubias o rapados teñidos de rubio platino. Gafas de sol redondas. Zapatillas enormes y coloridas. Si señores, vuelven los 90. Y está guay. El problema es que después llega la época cani, de hecho ya vienen las campanas y las zapatillas de muelles. Ojito que viene. Pero no venimos a hablar de esto.

Uno de los grandes fenómenos de los años 90 fueron los videojuegos. Quizás vivió su época de expansión, la primera gran expansión. Al principio jugábamos los cuatro frikis que se afeitaban para tener bigote y hoy día tenemos barba porque no nos afeitamos. Dato curioso del día. Los primeros 90 fueron los de la madre de todas las guerras.

Nintendo tenía el monopolio hasta que Sega surgió de la nada como un hueso duro. Un hueso más colorido, más dinámico, más potente, pero sobre todo más adulto. Todas esas virtudes encarnadas en Sonic, otrora rey del mambo, hoy lacayo de Mario. Nintendo veía como le surgía una rival con el que no contaba una vez se confirmó el descalabro de Atari. Hasta ese punto, Nintendo vivía muy bien gracias a la cabeza pensante de Shigeru Miyamoto que cosa que tocaba, cosa que vendía por chorrocientos. Empezando por Mario, siguiendo con The Legend of Zelda y acabando con Donkey Kong. Todas sagas que perduran hasta el día de hoy. Por no hablar de la mano que tuvo años después con unos monstruos capturables de bolsillos….No sé si sabéis por dónde voy.

Y es que con la llegada de Pokemon el mundo cambió. Aquí llegamos a la tercera gran expansión de la industria en los 90. Pokemon colocó una Game Boy en cada bolsillo (tenía que ser un bolsillo grande) de cada niño de la época. Estamos hablando que si sumamos las 3 ediciones (azul, roja o verde y amarilla), del sexto juego más vendido de todos los tiempos con más de 47 millones de copias. El fenómeno alcanzó tazos, merchandising de todo tipo, comics, un ánime, películas…Todo lo que te pudieses imaginar. Y todo porque hubo gente que descubrió que había un pokemon 151 escondido en el juego. Podemos decir que gracias a un glich, Pokemon petó el mundo.
Pero entre la primera y la tercera hubo otra gran expansión. Quizás la definitiva. El empujón que necesitaba la industria de los cuatro frikis. Y de nuevo por culpa de Nintendo, aunque se rumorea que también de Sega.

Cuando después de la feria CES de 1991, Nintendo rompía con Sony dejando a esta última totalmente en bragas, pocos se podían imaginar que de ahí iba a salir el monstruo que se lo tragaría todo a su paso en estos felices años 90.

La Play Station llegó, y llegó como llegó, aplastando al resto. Y llegó el CD. Que si, que no fue pionera en esto. Pero fue quien más y mejor lo utilizó. Y el mando ergonómico, llamémoslo así. Pero sobre todo llegó el jodido 3D, los gráficos poligonales y poligoneros, las historias enormes, los sonidos envolventes…

Ejemplo de gráficos poligonales y poligoneros


Todavía recuerdo cuando jugando al ISS Pro 98 escuchaba el golpeo del balón en un pase o un chut. O la maravilla que era ver una llave en Tekken. O el primer zombie girándose hacia a ti en el primer Resident Evil. Al principio Sony y su máquina ganaban por goleada. Pero llegó la puntilla…

Una caja con, no uno ni dos, sino TRES cd. Final Fantasy VII destrozó por completo a Sega y destronó a Nintendo. Mientras esta última se sostenía gracias a la irrupción de Pokemon y la buena venta de SNES que enganchó con la buena venta de N64, Sega quedó hecha trizas. Sus rencillas internas y la eclosión tan bestial de PSX tumbaron a esta gran compañía. No había sitio para tres, como tampoco lo hubo para Atari en el auge de la gran S azul. Hoy día, al haber tantísimo jugador ya sí que se puede sostener este modelo (Nintendo, Sony, Microsoft) pero en la época no había tanto gamer suelto.

Juguete que alegró más vidas que el Playboy


Nintendo cedió la vara de mando a Sony en los 90, la época más convulsa de la historia de los videojuegos seguramente. Ahí se fraguó la que, al menos para mí, fue, es y seguirá siendo la mejor consola de la historia. Los 90 alumbraron la Play Station. Y vuelven los 90. No digo nada más.

Bueno si, que el porqué de su estallido tiene muchos apellidos. Apellidos que iremos analizando desde Namek, poquito a poquito…

Edit: Segunda parte del artículo:
>> Cartas desde Namek (II): Una consola para dominarlas a todas <<

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