Stranger Things 2: El esfuerzo por reinventarse

La primera temporada de Stranger Things tenía un arco argumental prácticamente cerrado, lo cual dificulta la creación de un nuevo arco. No obstante, los hermanos Duffer han sabido solventar este problema de manera magistral.

"La cortinilla que acompaña a cada capítulo"


La segunda temporada trae numerosos cambios con respecto a la primera. Tanto es así, que incluso se puede llegar a hablar de cierta pérdida de la esencia que hacía a la serie tan única. Esto no quiere decir que la temporada haya sido mala, para nada, pero el papel que tenían por delante era extremadamente difícil. Lo que sí mantiene es el tono ochentero, que hará las delicias de los más nostálgicos. Quiero señalar los puntos claves que hacen de esta segunda temporada algo remarcablemente diferente a la primera.

El primer punto es la pérdida (bastante inesperada de mi parte) del protagonismo de los protagonistas de la anterior temporada: Mike y Eleven. Esta temporada deja en un segundo plano a Eleven, pero mucho más a Mike. Ya no vemos a ese Mike líder del grupo, el cual sin llegar a dar órdenes y siendo todo de manera consensuada, le siguen como si la voz de la razón fuese. Mike pasa a un segundo plano con apenas importancia. Pero todo esto tiene una explicación bastante metanarrativa: quieren hacernos ver que, a Mike, la pérdida de Eleven, le ha afectado de sobremanera. La intención que tienen los hermanos Duffer con esto es trasmitir al espectador lo mismo que pueden sentir los amigos de Mike: esa pérdida del líder. Pero vaya, Mike no es que desaparezca de la serie. Su papel en esta temporada es la de ser el apoyo de Will, como un hermano dentro de su grupo de amigos. A su vez, Mike también es el primero en idear planes y en entender lo que Will quiere trasmitir. No es el líder de antaño, pero desde luego tiene un papel fundamental en determinados puntos. Ahora bien, ya sabéis que debo criticar sí o sí, de otra forma no sería un artículo mío. Sobre Mike debo decir lo repelente que se vuelve con respecto a la nueva integrante de la pandilla: Max. Desde el minuto uno la rechaza porque, vaya, una chica no puede estar en nuestro grupo, o al menos no una chica que a mí no me interese. Vale, es un niño y como tan no actúa de la misma manera que actuaría un adulto, pero es innegable que es bastante estúpido a la hora de rechazar a Max cuando él metió a Eleven en el grupo pese a que en un principio nadie quería. Pero en fin, cosas de críos.

"Mike y Will, el dúo inseparable de esta temporada"
Respecto al otro protagonista, Eleven, debo decir muchas cosas. La primera de todas es que ha crecido una barbaridad y ya no es la niña adorable de la primera temporada. Coñas aparte, Eleven vive encerrada en una casa perdida en mitad del bosque, sin más entretenimiento que una televisión, una radio y las charlas con Hooper. Echa mucho de menos de Mike, prueba de ello es que cada noche desde que está en la casa con Hooper, entra en la interdimensión para poder verle y escucharle. Se nos explica en un capítulo mediante flashback como ha sido la vida de Eleven antes de que Hooper diera con ella, regalándonos unos minutos de metraje maravillosos. Lógicamente Eleven termina estallando y se marcha de la seguridad de la casa en busca de su madre, algo que viene motivado por el hallazgo de unos papeles que indican que todavía vive. Aquí empieza lo que para mí es la gran cagada de esta temporada. Eleven llega hasta casa de su madre. Su madre es una pobre mujer que está en estado catatónico y repite constantemente una serie de palabras. En uno de los momentos más brillantes de la serie, Eleven consigue ver sus recuerdos, o algo de eso (que vaya, los poderes multiusos de Eleven), y entre otras cosas, vemos que Eleven se entera de que se llama Jane, de que no es la única, y de que a su madre le frieron los sesos por ponerse a investigar. En sus recuerdos ve una niña de la cual tiene un vago recuerdo, y tras darle la cuidadora de su madre unos papeles que indicaban que se podía encontrar en Chicago, se marcha para allí.

"Eleven ya no es la niñita de la cabeza rapada"
Vale, esto me chirría considerablemente, pues hablamos de una niña que apenas ha tenido contacto con el mundo, pero tiene la capacidad para coger autobuses y recorrer kilómetros entre Hawkins y Chicago, que están en diferentes estados, por cierto. Total, que Eleven se planta en Chicago y recorre la ciudad, que pequeña no es, hasta encontrar a su hermana de experimento. La chavala que se encuentra es una punky que se junta con lo peor de Chicago, pero conectan muy bien, pues ambas comparten el mismo trauma. Durante su estancia allí, Eleven es forzada a hacer un uso descomunal de sus poderes, llegando al límite y haciendo que sufra considerablemente. Por cierto, un pequeño paréntesis, en esta temporada se han pasado con el tema de sangrar por la nariz, y es que cualquier mierda psíquica que hiciera ya le provocaba una hemorragia, cuando en la primera temporada no era tan constante. Prosigo. Los amigos de la hermana de Eleven y esta misma, se dedican a buscar a aquellos que hicieron sufrir a la muchacha para darles matarile. Vamos, que salían de caza con máscaras al más puro estilo Hotline Miami. Le comen un poco el tarro a Eleven para que use su poder de localizar geográficamente a gente con tan solo mirar una foto y eligen a la siguiente víctima, no sin antes darle un look punky a Eleven, que mal no le queda. Hasta ahora es pasable todo esto, pienso que Eleven debería haber visto a la madre y conocer un poco de su historia, pero ya, todo lo de Chicago me sobra, pero a partir de aquí se pasan. Para empezar, durante su viaje para irse de caza, terminan atracando una gasolinera con Eleven levantando por los aires al pobre dependiente, como si el pobre hubiera hecho algo malo. Le mete un buen viaje, al más puro estilo macarra. Pero en fin, se plantan en la casa del señor que quieren matar y Eleven saca todo su potencial. Como si de Darth Vader se tratase, comienza a asfixiar con la mente al señor, haciendo que este sufra una larga agonía. Cuando está a punto de matarle, ve una foto de las hijas que tiene el señor y se para en seco, como dándose cuenta de lo que está haciendo. Además, evita que la hermana loca le mate. Total, que se terminan yendo y se ve envuelta en un tiroteo y huyendo a todo correr de la policía. Sí, querido lector, hablamos de Stranger Things y de Eleven, que de la noche a la mañana se convierte en una matona y se ve envuelta en un tiroteo. Partiendo de la base de que me pareció el peor capítulo de toda la serie, rompe totalmente con lo que es Stranger Things y su encanto. Entiendo que los guionistas quisieran arrojar luz sobre Eleven y las demás personas que ha habido antes que ella, pero creo que la personalidad que adopta el personaje está totalmente fuera de lugar. Recordemos que Eleven solo es agresiva cuando se ve en peligro, no cuando le da la real gana.

Pero bueno, Eleven ve la luz al final del túnel y nos regala un último capítulo para quitarse el sombrero. Bueno, una última escena. Aun sin ser ella la protagonista de esta temporada y teniendo un peso hasta ahora en la trama meramente anecdótico, vemos como vuelve a ser ella la que cierra el portal entre dimensiones.

"Cuando Eleven sangra así es que lo está petando fuertemente"

Siguiendo con los personajes, debo destacar el papelón de Will en esta temporada (interpretado por Noah Schnapp). Arrastra los traumas de la experiencia pasada y, como todo niño, oculta lo que le sucede en esta temporada hasta que no puede más. Will es controlado por el monstruo de turno, el Mind Flayer (o Azotamentes, en español). De este ser hablaré después, pero tiene la capacidad de utilizar a Will a su antojo, y nunca sabemos si hablamos con Will o con el monstruo. Por si fuera poco, el monstruo es capaz de ver a través de Will e idear tacticas para mantener el niño con vida y eliminar a sus enemigos.

Sobre el Mind Flayer tengo que destacar, en especial, la capacidad que han tenido los guionistas para reinventarse. El Demogorgon dejó el listón muy alto, pero no dejaba de ser una especie de zombie enorme con una boca descomunal. Mind Flayer es algo menos… físico. Es poco más que una sombra que se asemeja a una araña gigante (o a Amygdala de Bloodborne) que tiene la capacidad de dividir su mente entre varios organismos, como si fuera un enjambre. Mind Flayer es una amenaza mucho mayor y muy diferente a la que supuso el Demogorgon, pues no es un ser que viaje entre dimensiones, no, es un ser que trae a la dimensión de los personajes su dimensión. A ver, hay que echarle imaginación, pero la serie lo explica muy bien. Además de la nueva amenaza, que me parece mucho más inteligente y acorde con la serie, aparecen los Demodogs, como Dustin los bautiza. Son una especie de Demogorgon en crecimiento y se comportan como perros. Mind Flayer los puede manejar a su antojo, al igual que la mente de Will. Finalmente, el Azotamentes parece morir cuando Eleven cierra el portal, pero no es así, por lo que parece que este va a ser el enemigo principal de la serie. Debo decir que me ha encantado cómo ha influido el Will y las escenas en las que vemos al niño totalmente poseído por el monstruo.

"El Mind Flayer, que es un bichaco impresionante"

Y terminando con el grupo original, tenemos a Dustin y Lucas, que para mí se coronan esta temporada. Son ellos los que principalmente mueven la trama y acaparan casi todo el protagonismo. Dustin con su cariño hacia lo que cree que es su nueva e inofensiva mascota, Dart, y Lucas por sus intentos de integrar en el grupo a Max. Además, ambos están enamorados de Max, pese a que finalmente es Lucas quien se lleva el pato al agua (merecidamente en mi opinión, pues el chaval se lo trabaja mucho más). Chorradas aparte, estos dos forman un dúo prácticamente cómico, pero es que por separado también son canela en rama. La pareja que hacen Max y Lucas, de ella vacilándole constantemente y él tratando de impresionarla a cada segundo, da mucho juego durante toda la temporada. Dustin, en cambio, es más él y sigue a su rollo, pero encuentra en Steve un gran amigo, y juntos hacen una pareja que me ha hecho reír bastante con lo absurdo de alguna de las situaciones.

"Dustin y Lucas, espiando a Max"
El resto de personajes siguen igual de destacables, como Nancy y Jonathan, con la relación que empiezan. El jefe de policía Hooper, con ese complejo de padre que tiene con Eleven. Steve, asumiendo la responsabilidad de la caza del Demodog. Bob, que es un personaje que encaja a la perfección. Joyce, y su papelón, una vez más, como madre desesperada. Max, que tiene un carácter difícil de manejar y que se adapta al grupo de una manera muy natural. El hermano de esta, que es el personaje más odioso que he visto en años, pero lo hace tan bien que no puedo estar más satisfecho con su llegada a la serie…

Pero ahora quiero hablar sobre algunas cosillas de la serie. Primeramente, la absurda muerte de Bob. Estaba claro que este personaje había llegado a la serie para morir tarde o temprano. La serie se esfuerza por que no encariñemos de él y sintamos empatía hacia su personaje. Hace de héroe en el penúltimo capítulo de la temporada, pero su muerte está fatal llevada, hasta rozando el bochorno. En sus últimos momentos de vida, debe esconderse en un armario para evitar ser descubierto por un Demodog. Al entrar en el armario hace un ruido terrible, pero el Demodog ni se entera. Bob sale de este armario con mucho cuidado, pero no puede evitar la caída de una escoba, que haciendo un ruido mínimo en comparación con el que hizo al meterse en el armario, alerta al Demodog y sale corriendo tras él. Bob consigue llegar a sprint al hall del laboratorio, donde está Joyce esperándole para irse. Pero como si de una de las películas tontas de Hollywood se tratase, Bob se recrea olvidándose de los Demodog y deja de correr celebrando haber escapado. Obviamente llegan los bichos y se lo comen vivo. Fatal.

La estructura de la serie, al menos sus dos últimos capítulos, recuerda mucho a la primera temporada. Concretamente el ultimo capitulo, cuando unos están yendo a meterle calor a Will, otros se meten por el agujero con la intención de prenderle fuego al Mind Flayer, y otros se van a los laboratorios para cerrar el portal, se me antoja muy similar a cuando preparan la piscina para Eleven en la primera temporada. Pero si algo nuevo hace esta segunda temporada, es la separación de los grupos. A penas vemos a los niños unidos, salvo al final. Esto me parece un punto muy positivo, porque termina con la dependencia casi total que tenía la primera temporada de los niños.

Finalmente la temporada acaba, a mi parecer, muy bien, y no voy a criticar la escena final. Al contrario, voy a alabarla, porque nos hacen ver que estamos ante lo que son, niños, y se comportan como niños pese a todo lo que han vivido.

"Porque son niños, y Dustin es el ejemplo más claro de esto"

No sé cómo continuará la serie, pero apostaría a que Mind Flayer volverá, pues han dejado abierta esa ventana y la creación de una nueva amenaza, estando el portal cerrado, se me antoja algo difícil. Aplaudo que hayan sido capaces a reconducir la trama quitándole protagonismo a Eleven y que solo hayan dependido de ella al final, para hacer algo que solo ella podía hacer. Aplaudo también que veamos ciertas discrepancias en el grupo de amigos y que no sean una mente colectiva, me parece que en ese aspecto ha madurado mucho la serie. Separar a sus protagonistas y asignarles roles diferentes me ha parecido un acierto. Para el futuro, me gustaría que supiéramos algo más sobre los otros 9 sujetos de experimentos. De hecho, sería muy interesante que la serie abandonara toda la trama actual y se centrarse en otros sujetos, pero admito que me cuesta imaginar una serie sin estos personajes, por no mencionar el trabajo titánico que supondría mantener a una audiencia que está enamorada de Eleven y demás niños (yo lo estoy de Nancy, la quiero con toda mi alma).


Personalmente creo que la temporada 2 de Stranger Things está más trabajada, pero no es mejor, o al menos no me ha hecho sentir lo que la primera. Pero es normal, la primera supuso una tremenda novedad en cuanto a temas, personajes y trato del guion. Es cierto que la primera temporada trabajaba más el sentimentalismo y lo desconocido, lo paranormal, esta segunda temporada va un poco más a piñón fijo, por decirlo de alguna manera. La temporada 2 de Stranger Things es peor, bajo mi opinión, que la temporada 1, pero porque creo que es imposible hacerlo mejor y que ninguna temporada va a estar a la misma altura. Es algo similar a lo sucedido con Prison Break y su buenísima primera temporada. Pero bueno, no os preocupéis, la segunda temporada de Stranger Things es realmente buena (y que yo diga esto tiene mérito), así que tranquilos, espero de esta serie mucho más que de otras series, como por ejemplo de la mierda en que se ha convertido The Walking Dead.

"Will, el niño zombie, protagonista de esta temporada"
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