Out Run y tú ¿Cómo os conocisteis?

Out Run. Velocidad en estado puro con este este mítico arcade de Sega. Tu pericia, nervios y reflejos se pondrán a prueba a los mandos del Ferrari Testarossa más carismático del mundo de los videojuegos.

“Out Run scaling power”

Esta no es la primera vez que hablamos del Out Run en la página y poco me temo que esta vaya a ser la última vez que recordemos el Ferrari Testarossa de Sega, sirva esta entrada como prueba número 1 para el jurado.

El primer recuerdo que tengo de esta recreativa de Sega está a mil jodidas millas del glamour y espectáculo que hubiera supuesto de haberla conocido como dios manda, en su cabina original o en su defecto en su cabina “estándar” por así decirlo. Pero no. No pudo ser.

El dueño del bar del pueblo donde Out Run y yo nos conocimos, no estaba dispuesto a desembolsar ni un duro de más por traer un coche de juguete para que los mozos aficionados a los videojuegos saciáramos nuestros apetitos con el Ferrari. Ni hablar.

Hizo lo que siempre hacía. Con un mueble de recreativa de esos clónicos, de esos que le metías cualquier placa de “recre” y chutaba, encajó la placa del Out Run y a tirar millas. Y ni se molestó en cambiar o adecuar los mandos acorde al juego que ponía. Palanca y dos botones.

La palanca para girar de izquierda a derecha de las maneras más bruscas, un botón para acelerar y otro para frenar. ¿y el cambio de marchas? No había. Jugar al Out Run con palanca en vez de volante y sin poder cambiar de marcha para que toda la potencia de nuestro Ferrari se desatara es una experiencia pobre y que empaña la verdadera jugabilidad del título.

Y no iba a ser la única vez que el dueño de la máquina nos hiciera una putada similar. Cuando instalaron en sus entrañas el Street Fighter solo teníamos palanca en ristre y dos botones a nuestra disposición, que para colmo correspondían a la patada media y puñetazo flojo. Una odisea acabarse el juego así…pero lo hacíamos con un par.

Pero en el Out Run, estos apaños cutres no íbamos a tolerarlo. Había que adaptarlo. Y lo adaptaron…después de nuestras frecuentes quejas y nuestra pequeña huelga de no echar ni una sola de nuestras monedas por la ranura de ese engendro del mal. Creo que ha sido de las pocas veces en mi vida que me he quejado y ha funcionado.

De modo que el dueño del bar y máquina llamó a su cuñado. El ñapas del pueblo. Con su caja de herramientas y sus pantalones en constante estado de caimiento que nos mostraba, al agacharse para servirse las herramientas, ese rajote del culo atestadito de pelos en lo que se ha convertido ya, en típica estampa española para nuestro eterno recuerdo.

Manolo tomó su martillo, se medio ajustó sus pantalones y se lió a martillazos con la palanca de la recreativa…un trabajo fino y de precisión. Eran tan fuerte el estruendo de los martillazos, que las beatas del pueblo acudieron a misa creyendo que lo que oían, eran las campanadas de la iglesia anunciando misa extraordinaria.

Cuando termino su trabajo, lo que parecía que iba a ser una tragedia resultó un buen apaño. Ya teníamos volante, palanca de cambios e incluso pedales para el acelerador y el freno. ¡Increíble!. No era el mueble “deluxe” pero…¡¡coño!! Había que reconocer que Manolo hizo buen apaño. “Ya tienen los putos críos su cochecito” Esas fueron las palabras que le dijo al dueño del bar, cuando terminó su tajada. ¿Cuánto se debe? Preguntó el dueño del bar…”Bah!! Ponme unos vinos y en paz” maravilloso trueque.

Tuvo que pasar algún tiempo hasta que éste que os escribe, conociera verdaderos centros recreativos y disfrutara de las cabinas que Sega nos ofrecía para alimentar nuestros sueños…pero eso…como dicen en Conan…es otra historia. Os dejo con un artículo de mi compañero Chuni y con su partida al Out Run de su versión en Megadrive. Os dejo con sus palabras y su buen hacer. ¡¡Nos vemos!!




Y ahora os dejo con el vídeo de: 
Una partidita al Out Run

   


-Mario Landflyer Orgullogamer- 
¿Sueña mi recuerdo con ojetes eléctricos?
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