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¿A qué jugábamos antes del Spectrum?

Posted by Fernando Villa Lamas On lunes, 11 de abril de 2016 1 comentarios

Un viaje por el pasado, para recordar cómo nos las apañábamos los jugadores para pasar el rato. Si reconoces algunos de estos "cacharros" que voy a mostrarte, significa que eres tan viejuno como yo.

"Jugadores con canas en la barba"



¿Cuando fue? creo recordar que por el 1982 o quizás el 1983. Sea el año que fuese, aún recuerdo esa primera vez que volviendo del colegio, por aquel entonces yo estaba en primero o segundo de EGB, entraba en mi casa y mi padre me tenía reservada la mejor de las sorpresas: Un flamante Spectrum coronaba la mesa del salón. Junto a él, unos cuantos cables que iban a parar al televisor de tubo y también al imprescindible radiocasete que permanecía en perfecta armonía, un perfecto matrimonio, bien arrimado, bien abrazado a esa pequeña caja negra de gomas azul-grises (¿de que coño son el color de las teclas del spectrum?). Un poco más a su derecha, apiladas en columna,  una buena ristra de cintas de casete, donde se hallaban los llamados "programas" a modo de vástagos de aquella criatura.

En un principio, no sabía que coño era eso. A fin de cuentas, tal y como se veían esos cacharros y se vendían esos ordenadores (y que permanece hasta nuestros días, supongo que como perfecta escusa), eran una herramienta para trabajar y estudiar, dos elementos que nunca han sido muy afines con mi personalidad. De modo que lo que mis ojos atendían y la ilusión que me producía o sentía en aquel momento,. era la propia de cualquier niño de 6 años con zapatos nuevos, en este caso, con ordenador nuevo. No era consciente, en ese preciso instante, de las tremendas repercusiones que iba a tener ese "cacharro" en mi futuro lúdico.

Las primeras cintas o programas que probamos, eran un procesador de texto, otro procesador de texto, una aplicación para hacer no se qué rollos, un procesador de texto, un juego de ajedrez, un procesador de texto, y yo..."pos mu bien, me voy a jugar a mi cuarto, que creo que ya he visto suficiente del cacharro este de papa, menudo coñazo" Pero un "espera, no te vayas, vamos a probar este, mira, es un juego de coches", por parte de mi padre, me hizo retroceder al momento. "¿Pero es que con esto se puede jugar a videojuegos?" dije con una sonrisa que no me cabía en la cara del gozo. "Por su puesto" contestó mi padre.

Mi padre ahora pasa de los videojuegos, pero no sabe que fué él, en parte, el que me inculcó desde pequeño esta magnífica afición. Gracias padre.

"Ese jugo de coches, mi primer juego de coches, 
fue el grandísimo Chequered Flag"


El Spectrum, fue el primer contacto "domestico" que tuve con los videojuegos. Fue mi primera plataforma de juegos que me permitía extender mi afición en casa, más allá de los bares o centros recreativos, lugares donde se hallaban las máquinas recreativas que consumían nuestra paga dominical y alimentaban nuestros sueños de aventura. Las recreativas, eran como el cine, en el sentido que allí era "el estreno" del juego en cuestión y luego en casa, la conversión de turno en forma de casete,  siguiendo con la analogía del cine, como si fueran las cintas de VHS o los DVDs para disfrutar en casa, de ese "estreno" visto en el bar. 

¿A qué jugábamos antes del Spectrum? la máquina de Sinclair, repito en esto, no fue mi primer contacto con los videojuegos, si que lo fue en su forma domestica, por tanto, ahora viene la siguiente parte de la entrada en forma de respuesta a esa pregunta. Pregunta por otro lado genérica, una forma de decir, con qué nos entreteníamos antes de la masificación y auge de los videojuegos, tal y como los conocemos hoy en día, extensivo tambien a cualquier forma tecnológica que sacie nuestros tiempos de ocio, lease móviles, consolas, ordenadores etc. 

He elegido el número 3, como pilar para construir esta entrada. He seleccionado por categorías de "formas de juego" y para no extenderme hasta el infinito, cada una de esas categorías irán acompañadas de 3 elementos que para mi fueron claves a la hora de llenar huecos en mis tiempos de ocio. Algunas de las propuestas, serán anteriores o posteriores al lanzamiento del Spectrum, pero desde el lado personal, que es como hay que tratar esta entrada, todas forman parte de mi entretenimiento antes de la era Spectrum. En ese sentido esto es mas o menos, una idea para recordar viejos trastos del pasado, más que un tratado temporal sobre el orden cronológico de las cosas. De modo que al lío. y una vez más...¿A qué jugábamos antes del Spectrum?

Para contradecirme a mi mismo, la primera categoría que va a dar respuesta a la pregunta es: 

Jugábamos a los Videojuegos.

Pero no lo hacíamos en casa, al menos en la mía. Lo hacíamos en los bares, en los salones recreativos llenos de humo y tipos duros con chupa de cuero, pelo largo y camisetas de Obus o en casa de algún vecino que tenía prehistóricas consolas de sobremesa.

En los bares, la primera recreativa que recuerdo haber echado una moneda de 25 pesetas de las gordas, fue el Pong. Si queridos amigos, tengo más años que la humedad. 



Luego vinieron sucedáneos de dicha recreativa. Trastos en monocromo, con "dos sprites" en pantalla y mucha imaginación que echarle al asunto. El amanecer de los juegos en mi personal agenda de "cosas que merecen la pena dedicarles tiempo". 

Sobre recreativas viejunas podría estar hablando durante mucho tiempo, pero he de ceñirme a la entrada, para el resto, habrá tiempo de acercarnos en otras entradas de la página, tengo que ceñirme al número 3 y para completar las dos siguientes recreativas a las que jugaba antes de darle al Spectrum, quiero nombrar a dos videojuegos con los cuales, si juntara todas las monedas que gasté en ellos, podría hacer el mapeado completo de Minecraft con monedas de 25 en vez de con cuadrados:  Space Invaders, el matamarcianos por excelencia y Rally-X basado ligeramente en la mecánica de Pacman, pero con coches de "pseudoformula 1" pero que los bautizaron como de Rally.



En los recreativos. Lo primero que debías tener, como requisito, para entrar en unos salones recreativos de los años ochenta, eran un par de huevos. El aspecto y la gente del lugar, no incitaba demasiado a entrar en ese paraíso de juego disfrazado de infierno. Y si crees que soy un exagerado, prueba a ponerte en la piel de un niño de 6 años, queriendo entrar y desde luego que entrando en un lugar de estos. 

Luego te dabas cuenta, una vez dentro, que la cosa no era para tanto. Es una fauna particular la de estos extinguidos parajes. Como si de una "sociedad" en pequeño se tratara, había de todo allí. había gente maja que compartía tu misma afición y naturalmente había hijos de puta que te amargaban la existencia. A parte de la fauna existente, había un elemento que no podemos dejar pasar, se trata del inconfundible olor que desprendía el local y que se quedaba a perpetuidad en él, todo gracias a la adolescencia ochentera, es decir, que aquello donde pasábamos nuestras horas de juego, olía a una mezcla entre gazpacho, cebollas pochas y ojete de cabra. 

Por si no fuera poco el perfume embriagador que allí se respiraba, añade un poco de aliño del humo y olor a tabaco marca Ducados (y de ahí para abajo) y obtienes una fragancia suprema en el ambiente del todo inconfundible. 

¿La decoración?, puro "Art déco", Posters de las películas que por aquel entonces, y usando la jerga de la época, "estaban dabuten", como por ejemplo Los goonies, ET, Tiburón o Star Wars (antes conocido como "La guerra de las Galaxias") compartían espacio y paredes con posters de Samanta Fox enseñando tetamen o cualquier otra jamelga de pechos turgentes que bien servían en nuestra imaginación, para nuestros momentos de "reflexión", en el wc de casa. Completaba la decoración las infinitas colillas de cigarrillos por todos los lados, junto con las "litronas" expuestas encima de los muebles de las recreativas. La guinda del pastel, lo completaba el exquisito hilo musical de fondo, compuesto en su mayoría, por los "hits" del momento, a saber: "Manolo cabeza bolo", "La polla record", Barón Rojo, Obus Glutamato monosódico o Pabellón Psiquiatrico, por nombrar a algunos, que se fundían armoniosamente con los pitidos de las recreativas y el trinar de las bolas de las mesas de billar y o de futbolín. 

Y ahí quiero llegar amigos, como habéis podido suponer, a lo que jugábamos antes del Spectrum en los salones recreativos, a parte de las recreativas que ya han sido nombradas en la sección Bares (que lugares) eran los perpetuos Billares (también así llamados antiguamente a los salones recreativos antes de la llegada de las recreativas, naturalmente, Perogrullo también ataca mis entradas, antes decíamos...¿Vamos esta tarde a los Billares?...si amigos, soy más viejo que la tos) tanto el llamado "Español" de tres bolas, como el "Americano", nuestras monedas también se perdían (buena pérdida) en los futbolines y el tercero que cierra esta categoría de "Salones recreativos" me quedo con un juego, que era una mezcla entre futbolin y tenis de mesa, no se como se llama, pero aquí esta su foto. (del futbolin y el billar, no os voy a poner imagen, porque creo que de sobra es conocido por todos.)

Foto tomada de la página del Ayuntamiento de Piedrabuena, donde tienen un centro recreativo con un cacharro de estos

"Palas"

En Casa del Vecino. Si no has tenido un vecino con el que has compartido o tomados prestados sus más preciadas joyas lúdicas, no has tenido infancia. La casa del vecino siempre ha sido un buen DLC de nuestra época. Día sí y día no, depositábamos nuestros traseros en la alfombra del cuarto del vecino de turno, para desgracia de los sufridos padres que tenían que aguantar nuestras manías, nuestras discrepancias por absolutamente todo y nuestro hambre, porque la merienda, estaba incluida en la visita a modo de pensión completa. Nos bastaba con un cacho chocolate metido en un pan a presión, para dar buena y cumplida cuenta a la merienda, saciando nuestro infante estómago. Entre juego, chocolate (del sano) y juego, pasábamos la tarde. ¿Y a qué jugábamos en casa del vecino, antes del advenimiento de los ordenadores y consolas?:


Al Cinexin. Nuestro primer y vetusto youtube. El amarillo y el azul. Cartuchos y cintas. En mi casa, heredé el de mi padre. El que era de color amarillo y usaba auténticos rollos de películas. Te sentías como un auténtico cineasta cuando abrías el proyector, sacabas la cinta del rollo y pasabas la película por el laberinto de ruedas y lente. 


Para hacer funcionar a la máquina, recuerdo que usaba una buena ristra de pilas de las gordas, tantas, como para iluminar Barcelona durante un mes.

El lío para montar las pelis (ninguno la verdad) y el consumo de pilas, hizo que pronto tuviera una revisión. Y así conocí, en casa del vecino, el Cinexin de color azul. Más fácil de usar, más práctico, más enfocado a los niños. Los rollos de películas se cambiaron por una especie de cartuchos. Los metías por el lateral y a disfrutar de las pelis. 

Las pelis, también sufrieron un cambio en cuanto a su contenido y variedad, en pos de la infancia. Mientras que en el Cinexin amarillo, podías disfrutar, a parte de los cortos de los dibus de Disney, de cortos increíbles como los del maestro Charles Chaplin, en el formato azul, la cartelera era más acorde al target de los consumidores infantes. Aún conservo algunas cuantas películas del Cinexin Amarillo...he visto precios por ebay, y están más caras que el basuco.   





"Este ya no lo conocí, puede que sea el bisabuelo de los cinexines"



Al Scalextric. Del cinexin, no se si sigue a día de hoy vendiéndose, con renovado aspecto, pero el Scalextric si que lo hace. Y goza de muy buena salud entre los aficionados, pese a ser tan viejo como yo. Poco más que decir de este fantástico juguete y divertida alternativa a los videojuegos. En casa del vecino, echábamos de ingenio para suplir la falta de pistas. el jodido óvalo con los jodidos coches de F1. Supongo que era el Pack más económico. 

Todos los chavales de mi infancia que tenían el privilegio de tener el Scalextric, salvo contadas excepciones, todos teníamos la misma pista:

Cuando íbamos a casa del vecino o él venía a la nuestra a una sesión de carreras, traíamos bajo el brazo nuestras pistas para hacer el recorrido menos mareante. También aliñábamos el circuito, para hacerlo más interesante, con cosas como hacer pasar el trazado de la pista por debajo de alguna cama, o usando cajas de zapatos para hacer puentes y elevaciones en la trazada. Cualquier cosa era válida para alejarnos del jodido óvalo. Tardes épicas sin duda.   


A los juegos magnéticos. Que nos pasaba a los de nuestra generación y más aún a los padres de nuestra generación, con los juegos magnéticos. Llegó a ser toda una revolución y un referente de status social en cuanto a tu poder como anfitrión lúdico cuando llegaban las visitas. Todo un abanico de variantes de juego y variantes de forma, color y diseño a la hora de presentarnos los juegos magnéticos. No sería capaz de enumerar la cantidad de juegos y propuestas que tenía este formato. Creo que tenía un catalogo de juegos más grande que la Game Boy y Megadrive juntas. Desde el clásico ajedrez, pasando por las Damas, el clasico parchis, la oca, la escalera, Dracula, aquí te pillo aquí te mato, la escoba, etc etc y mil y un etc: Os dejo una breve galería (He conservado la marca de agua, por motivos obvios...ya que tomo prestadas las imagenes)

"Este lo tenía yo. Regalo de Reyes Magos. 25 juegos en 1" 





Lo dicho. Miles de juegos con sus tantos formatos. De todos los gustos y colores. Para tenerlos en el salón, para llevarlos en el bolsillo, para llevarlos de viaje etc etc... Pero quiero hacer mención especial de un formato de juego magnético que me encantaba, venía presentado en cinta de cassette a modo de juego de Spectrum. Una pasada para el recuerdo:






Con los juegos magnéticos, llegamos a las tres cosas que jugaba en casa del vecino, antes del Spectrum (como apunte decir, que la primera vez que jugué al señor Monkey Island en un flamante 286, fue en casa del vecino). Había mucho más naturalmente, pero debo ceñirme al número tres, como comentaba por allí arriba. Para el material sobrante de cada categoría, ya se me ocurrirá como continuar con esta entrada, con más partes o entregas. 


En el patio del Colegio. O dicho de otro modo. A que jugábamos en el "recreo". Aunque si por aquel entonces, en mis tiempos, hubiera estado hasta la mismísima PS4, en el recreo, poco podíamos hacer con ella, lo mismo ocurre con el que da título a esta entrada y es por eso que ese lugar, el recreo, es un lugar magnífico para enumerar tres juegos, tres objetos del baúl de los recuerdos. 

A las Game and Watch. Si amigos. Nuestras antiguas portátiles. El regalo estrella de cualquier comunión de la época. Con uno de estos aparatos en el recreo, eras el puto amo...por un tiempo...hasta que te lo jodían o robaban. O decidías guardarlo a buen racaudo en tu cuarto, para que las noches a pie de lámpara, fueran más emocionantes. 


El caso es que en el recreo rulaban las Game and Watch, como rulan las pastillas en la discoteca. De todas las temáticas, formas y colores (cokmo los juegos magnéticos)...

Y marcas, porque no sólo de Nintendo vive el hombre. No me voy a detener mucho más en esto. Ya que le he dedicado un par de entradas en el blog. 
Echad un ojo, en una os doy unas cuantas Game and Watch para guardar y en la otra entrada para jugar directamente desde el navegador mientras que haces que trabajas...pájaro!

Game and Watch para Pc 
Game and Watch Desde el Navegador


A los relojes. Cuando sonaba el silbato del profesor el temido anuncio del final del tiempo de recreo, tocaba volver a la "oficina" y claro, con algo había que distraerse para no caer rendido ante las explicaciones del profesor de historia de turno, y fuéramos a aprender algo... ¿no?. 

Desde la cobertura que proporcionaba el compañero sentado delante de ti, tu desplegabas tu artillería a buen recaudo entre las trincheras que proporcionaba tu libro de texto y tu cuaderno de apuntes. Hacer monopatines (ahora Skate) con los clips estaba bien, hacer naves con los tapones de los bolis, también estaba bien...pero tener uno de estos, estaba aún mejor: De dos clases, bueno tres si contamos con los relojes calculadoras, pero esos no servían para jugar, si no para fardar, a saber: Los relojes "transformers" y los relojes con videojuegos o mini Game and Watch



"Los mejores ayudantes en clase para tu suspenso"


Y hasta aquí, los tres aparatos de juego de la categoría colegio. Para no alargar demasiado la entrada, lo vamos a dejar aquí y otro dia prosigo con diferentes localizaciones y juegos que quedan en el tintero. Aún nos queda saber a que jugabamos en la calle, en tu casa, en casa de los abuelos en el pueblo, en casa de tus primos...etc etc etc. Hasta entonces, este servidor se retira a atender sus tomates y pimientos del huerto. Nos vemos zagales


Abuelo Cebolleta para Orgullogamer. 
La vendimia o recogida de girasoles no cuenta como juego


1 comentarios:

Ristan dijo...

si digo que todos , mentiria , pero que he tenido o jugado al 90% es tan cierto como k he nacido en bilbo

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